MI ENAMORAMIENTO CON EL YOGA
(Conectado con el tema de Volver al Origen)
Vivía yo en “mi” Otro País. Hace muchos años. Un día decidí tomar una clase de Yoga, en la Universidad donde estaba cursando mis estudios de Cine.
La sala de Yoga era enorme. Había much@s estudiantes, la mayoría mujeres. Eran muy jóvenes, yo diría entre veinte y veinticinco años. Las clases siempre eran a las 8 de la mañana
Yo no recuerdo tener una esterilla, probablemente usaría una toalla. La profesora me impactó con su manera de enseñar y su energía. Empezábamos siempre con una corta meditación, seguida por Asanas de pie, y luego Asanas sentad@s. Cerrabamos el ciclo con otra corta meditación. Practicabamos Hatha Yoga clásico.
La profesora, en aquél entonces, yo la veía como “mayor”, puesto que parecía tener como unos 60 años ... Pero lo que recuerdo claramente es su postura, recta completamente; quizás el hecho de practicar yoga, y el estar involucrada en un grupo de danza folklórica puedan explicar la elegancia de su postura.
Pero lo que me causó más impacto, fue su energía. Cuando ella paseaba entre los alumn@s para corregir sus posturas, y pasaba junto a mí, siempre sentía su energía, como una ráfaga vibrante e intensa.
Me enamoré perdidamente del Yoga ... Hacía estiramientos todo el tiempo, y durante el día, cuando estaba en una reunión, me iba al baño de mujeres, para hacer mis inversiones. La que más me gustaba era la combinación de El Arado, y la Postura sobre la Cabeza. Facilisimo era para mí, entonces, y bueno me llevaban al Nirvana.
Me gradué en la Universidad, y con ello, finalizaron mis clases de yoga. Imposible de encontrar otra profesora como la que acababa de perder. Entonces recurrí al método de B.K.S. Iyengar, descrito en su libro, de 544 páginas, LIGHT ON YOGA. Este se convirtió en mi Biblia por muchos años, durante los cuales practicaba en solitario, casi diariamente.
Con el paso de tiempo, y debido a la limitación de tiempo disponible, desarrollé una rutina de 15 minutos, o menos, la cual he estado siguiendo todos los días, hasta que encontré a Anabel.