febrero 08

Hoy quiero darle las gracias de corazón a Anabel Otero por su Carta de los Domingos, "Está bien llorar". Ahora soy capaz de reconocer que durante las prácticas, en las meditaciones e incluso después, muchas veces lloro y lloro. Al principio pensaba que era debilidad, pero ahora soy consciente de que dentro de mí hay muchas cosas que en el día a día oculto. Miedo, nostalgia, culpa, añoranza... echo de menos algunas cosas y personas de mi vida anterior al infarto, a mis padres (que ya fallecieron los dos), me siento sola, frustrada por perder mi vida laboral... Pero creo que al no morir por el infarto, solo puedo agradecer y ser feliz. Y es cierto, pero también lo es que cuando practico y medito, las barreras bajan, me enfrento a mi misma sin máscaras ni armaduras y está bien llorar. Así que gracias, gracias, gracias, Anabel, por poner en palabras lo que lleva un año ocurriéndome 🫂💞✨️

7